Cuando tenía 14 años empecé el  
aprendizaje 
como lapidario  en el taller  Chritin, que fue 
fundado en 1906 por un precursor de esta 
profesión en Barcelona,  ​​y donde trabajé 
hasta su cierre.
 

   

Primero trabajé como pulidor, cuando  
tuve dominada esta parte y  adquirido el    
conocimiento del facetado y de los                      materiales,  empecé a tallar gemas.

 

   

En 1985 abrí mi propio taller en Barcelona, 
en el barrio de Gracia. Con la llegada del     
nuevo siglo y en búsqueda de una mejor      
calidad de vida en un entorno rural, me         
trasladé a la comarca del Anoia y  después   
al Pallars. 

 

   

                        

            Joan Martín